(poema para un hijo futuro)
Hay en las cosas un rumor incesante,
una vibración invisible ante los ojos
plomizos que no quieren ver.
No caigas tú en la ceguera, abre los ojos
como si te fuera la muerte en ello,
no olvides que una migaja de pan
puede albergar la semilla del deseo.
No dejes que velen tu mirada
con promesas de humo,
y siempre aprende del desconsuelo,
recuerda que la tristeza
también guarda mucha vida dentro.
Y no temas a la fugacidad viento
que cruce desmedido tus huesos.
Piensa que vivir no tiene metas,
que cada amanecer trae una savia nueva
recorriendo los lindes de las cosas
para iluminar el laberinto
que transitarás sin que lo sepas.
LAS LUCES A VECES NO ILUMINAN NADA, NO TIENEN DESTINO, VIVEN EN PENUMBRA HASTA QUE UNOS OJOS LAS RESCATAN DEL OLVIDO, IGUAL QUE A NOSOTROS NOS RESCATAN LOS SUEÑOS DE NUESTROS PASOS VAGABUNDOS.
jueves, 17 de septiembre de 2009
domingo, 13 de septiembre de 2009
Imagino...
La semana pasada visité la casa-museo de Ana Frank en Amsterdam. La fundación que lleva su nombre rehabilitó la vivienda donde Ana y su familia permanecieron recluidos durante la II Guerra Mundial y en la que escribió gran parte de su memorable diario. El edificio se ha convertido en un símbolo que aglutina a todas las personas que fueron perseguidas y torturadas a lo largo de la historia. En las habitaciones aun pervive el silencio que los martirizaba, las ventanas pintadas de negro otorgan un atmosfera claustrofobica al lugar, hasta la libreria que daba acceso a la vivienda de atrás sigue intacta. Y en mitad de ese escenario sobrecogedor, sintiéndome un perseguido más, hablando en voz baja para que nadie me oyese, pensaba que la dulce Ana tuvo que recurrir a la imaginación para liberarse de la angustia del encierro, arrancarse los grilletes que no la dejaban respirar y sentir que crecía libre más allá de la torre que veía desde la ventana convertida en una escritora de éxito.
La historia de Anna Frank es un ejemplo de cómo las personas podemos ser un poco más libres, pese a que el mundo se nos caiga encima, aunque el presente se desmorone bajo los pies y la desesperanza corra por las venas como un virus suicida. Para ello, el ser humano dispone del poder inagotable de la mente, y en especial, de la imaginación. Igual que hizo esta niña, a nuestra manera, tratamos de moldear la cruda realidad para sentirnos unos privilegiados viviendo en un piso de treinta metros cuadrados, sorteando deudas y dolor como si fuésemos los protagonistas de un maravilloso sueño cumplido. Así, nadie podrá robarnos la experiencia del pensamiento, el mundo paralelo que creamos en los laberintos de la memoria, y sabernos héroes maltrechos pero aún en pie en mitad de tanta pesadumbre, desplegando los sueños para que ninguna tiranía ampute las ganas de vivir.
Al salir de allí no supe dónde dirigirme, había quedado aturdido por la visita. Entonces comenzó a llover. Para mí el agua tiene propiedades curativas, algo así como si al limpiar el horizonte también limpiase un poco mis ojos. Decidí echar andar sin rumbo mientras pensaba en mis cosas, o más bien, soñaba con el héroe que volaba sin alas en mi cabeza. Me sentí extrañamente feliz.
miércoles, 29 de julio de 2009
¿Somos malos por naturaleza?
Una de las cuestiones no resueltas respecto a la naturaleza humana es si la maldad puede venir impresa de forma innata o si es una cualidad aprendida. Cuando comprobamos que hay personas que tienen como “leitmotiv” hacer daño por encima de cualquier otra motivación más benigna, cuando en la mirada de los delincuentes de ETA no se intuye ni el más mínimo resquicio de resentimiento, cuando existen menores sin escrúpulos que cometen violaciones contra otros menores más indefensos, cuando siguen apareciendo de forma periódica nuevos casos de violencia de género, es imposible no cuestionarse la compasión de toda la especie. Sobre estre debate yo he llegado a una conclusión personal, que puede que no sea la más acertada, pero sí cubre mis expectativas al fin y al cabo. Pienso que todas y cada una de las personas al venir mundo traen consigo todo el espectro de cualidades personales posibles (bondad, serenidad, agresividad, afecto, empatía, etc.), y que será por medio de la experiencia y el carácter propio lo que haga que se desarrollen unas más que otras, siendo las más fuertes y las que nos contagie el ambiente las que predominen al final.
Al hilo de este razonamiento quería apuntar también el irrefrenable avance de un subtipo de maldad que inunda nuestra sociedad: la falta de civismo que tenemos que soportar en nuestra rutina cotidiana (“civismo: comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública”). Da igual que una anciana cargada con bolsas no pueda abrir la puerta de su casa, tranquilos, nadie va a ayudarla. Que entras en un ascensor y no puedes respirar por el asfixiante humo de puro, no importa, como el fumador se ha ido no hay a quien acusar. Que hay personas que llevan esperando su turno en una fila durante horas y aparece el listillo de turno para colarse enfrentándose a todos, pues da lo mismo. Y ya no digamos el peligro que pasamos cuando montamos en un coche y nos adentramos en la jungla de asfalto, “sólo puede quedar uno”…
Tengo la sensación de que cada vez cuesta más ponernos en la situación de los demás, empatizar con los sentimientos de aquel que sufre, y sólo vale imponerse por la fuerza. No sé si esta actitud será una consecuencia de la anestesia emocional a la que nos ha sometido la televisión por la sobredosis de penalidades que ofrece o por el individualismo salvaje que dirige nuestras vidas. El caso es que el maquiavelismo rige los actos humanos, y es mucho más difícil encontrar dignidad entre la sordidez que empaña a las personas. Por eso, a muchos nos sorprendió gratamente que el Hospital donde falleció hace algunas semanas un bebé asumiera sin ninguna excusa toda la responsabilidad, ¡se responsabilizaron de su error!, increíble. Pero más increíble aún es que esto ocurra tan poco.
lunes, 27 de julio de 2009
ESCENA DE AMOR EN LA ESTACIÓN
Llamas para avisar que el tren va con retraso,
el tiempo parece esquivar mis sueños.
Las nubes planean sobre la tarde
y el sol entreteje las vías
con hilos de lana blanca.
Tengo tantas ganas de verte
que casi olvido la falta que me hacías.
Espero en unos de esos bancos metálicos
que flanquean el foso de los trenes.
Nunca terminas de llegar
mientras el enorme reloj de la entrada
marca los segundos que aún me apartan de ti.
A lo lejos surge el tren lentamente,
la sirena vomita sus últimos jadeos
abriéndose paso entre las cortinas del aire.
Falta tan poco. Durante un instante pienso
que has podido bajar en otra parada
y un pájaro negro picotea mis huesos.
Escudriño ávidamente las ventanas
hasta que tu rostro quiebra la niebla del cristal.
Sonríes, te sonrío,
que sencillo ser feliz.
Ya juntos cruzamos unas palabras
y nos alejamos entre la gente:
- ¿has tenido buen viaje?
- Sí, ahora que he llegado.
el tiempo parece esquivar mis sueños.
Las nubes planean sobre la tarde
y el sol entreteje las vías
con hilos de lana blanca.
Tengo tantas ganas de verte
que casi olvido la falta que me hacías.
Espero en unos de esos bancos metálicos
que flanquean el foso de los trenes.
Nunca terminas de llegar
mientras el enorme reloj de la entrada
marca los segundos que aún me apartan de ti.
A lo lejos surge el tren lentamente,
la sirena vomita sus últimos jadeos
abriéndose paso entre las cortinas del aire.
Falta tan poco. Durante un instante pienso
que has podido bajar en otra parada
y un pájaro negro picotea mis huesos.
Escudriño ávidamente las ventanas
hasta que tu rostro quiebra la niebla del cristal.
Sonríes, te sonrío,
que sencillo ser feliz.
Ya juntos cruzamos unas palabras
y nos alejamos entre la gente:
- ¿has tenido buen viaje?
- Sí, ahora que he llegado.
lunes, 13 de julio de 2009
El Periodismo
Cada vez me fío menos de los periódicos. Tratan de engañarnos con su visión absoluta de la realidad, con sus agudísimas opiniones sobre el mundanal ruido, pero totalmente alejados de la rutina cotidiana de cualquier ciudadano. Esta aseveración la realizo después de quedar totalmente asombrado por la cobertura de ciertas noticias abordadas por el periodismo actual.
La primera, a nivel local, extraída del periódico “Úbeda Información”. En los últimos fechas se dedicaron a reflejar a toda página los reproches que políticos de IU lanzaban sobre el ayuntamiento en relación a un problema sobre el vertedero. Y en esa misma página, en un reducidísimo faldón en la esquina derecha informaban sobre una redada de grandísimas dimensiones que se había realizado en la ciudad, tras la que se detuvieron a 12 personas y se incautaron no sé cuantos kilos de droga y armas.
Claro, uno lee estas cosas y piensa que es debido al localismo exacerbado imperante en los pueblos. Sin embargo, en “El País”, periódico de tirada nacional, durante esta semana he leído en dos días consecutivos el tinglado que se ha formado por una denuncia interpuesta debido al volumen excesivo de las campanas de la catedral de Jaén. Por un lado, atendieron a las reacciones de la alcaldía y, al día siguiente, la respuesta del partido de la oposición. Yo no desprecio el sufrimiento insufrible, valga la redundancia, de la persona que tenga que soportar el tañido de las campanas, pero mi objeción va en otro sentido: verdaderamente, ¿la noticia más importante ocurrida en Jaén es la del repique del campanario de la catedral, que además era la única?.
He señalado la postura de dos periódicos, pero no creo que el resto mantenga una filosofía muy distinta a lo ya expuesto. En fin, no entiendo nada, y menos voy a entender leyendo periódicos sesgados y ridículos.
jueves, 2 de julio de 2009
EL CAUDAL
Habitualmente no prestamos atención al paso del tiempo, imperceptible como un susurro o el parpadeo inapresable de los ojos. Y cuando llega la hora de acostarse compruebo que el día se me ha volatizado entre las manos después de la sucesión repetitiva de ruidos, quehaceres, dilemas y lances insignificantes que almaceno en la alforja de la memoria.
Entonces me precipito sin rumbo hacia un nuevo día, atravesando el umbral de la noche transportado hacia el futuro con forma de boca de lobo, hacia un lugar donde ni siquiera tengo la seguridad de que existan las estrellas. Entrar en la estancia de los delirios esta madrugada, descubrir la pátina de azar que cubre las nubes, averiguar si estará nublado o será una jornada luminosa, si tropezaré con algún obstáculo, si salvaré algún recuerdo de las profundidades del olvido o si una teja reventará en mi cabeza, es mi única e insustituible tarea. La noche es silenciosa. Estoy solo y abrumado ante el goteo que no cesa, los brochazos de vida que acarician nuestra piel.
Y pese a todo, contento y tranquilo, qué paradojas tiene la vida. Yo utilizo un método para soportar el mundo; zambullirme en el caudal de las cosas, habitar la tierra como si estuviera embarcado en una piragua zigzagueante que cortara el agua de los días, aguantando los mínimos dramas que nos asaltan, atreviéndome a saborear el amanecer silencioso que brota en los objetos cotidianos, los acontecimientos que tuercen el sendero de las olas, los cuentos que nos mienten, la realidad que rompe los caminos como un embalse niega el horizonte. La vida es una huida suicida hacia la muerte, y no hay vuelta atrás. Da igual el fin insignificante; el ser humano tiene la enorme capacidad de no morir cada día, de adaptarse a la pesadumbre, a la confusión, al absurdo, y para ello, se engaña a sí mismo soñando con la inmortalidad que flota en la sonrisa de un hijo o en la mirada del ser amado.
martes, 23 de junio de 2009
el Festival de Musica de cine
En menos de un mes se celebra en Úbeda el “V Festival Internacional de Música de Cine ciudad de Úbeda” (del 16 al 19 de julio). Muchos de vosotros habréis oído hablar del mismo, si no, podéis encontrar información en la web www.bsospirit.com .Es uno de esos eventos que pasan desapercibidos al conjunto de la población pero que reúne todas las características de un acontecimiento de extraordinario nivel, y en especial, de extraordinaria relevancia musical. Puede que la cita esté dirigida en parte a ese colectivo llamado “friki”, subido a un pedestal en estos últimos tiempos, como los únicos baluartes de la cultura imperante (comics, video juegos, películas de comics, películas de video juegos...). No obstante, yo me dirijo a cualquier persona que disfrute del arte en toda su extensión. Allí podrán disfrutar de la presencia de un increíble elenco de artistas y profesionales dedicados a la música de cine, y más aún, tendrán la oportunidad de disfrutar de unas jornadas con múltiples actividades que van desde la compra de discos hasta la firma de autógrafos por los compositores pasando por conferencias y comidas a las que acuden los asistentes al Festival y los propios músicos. Mención aparte merece el concierto ofrecido por una orquesta sinfónica y un coro en un entorno tan especial como el patio del Hospital de Santiago, en el que se interpretan temas de los distintos artistas dirigidos por los propios invitados venidos de todas las partes del mundo. En fin, os cuento todo esto y parece imposible que ocurra en la provincia de Jaén, en las tierras perdidas entre olivos. Sin embargo, a mí me parece más inaudito que no tenga la transcendencia que merece, siendo uno de los hitos de gran valor cultural que se dan durante todo el año en nuestra provincia .
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"Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría no podrá morir nunca" JOSÉ HIERRO